Siento el mundo sobre mi espalda,
veo miradas y no veo nada,
te siento, se que estas ahí pero no te veo.
Te escucho se que es tu voz,
pero no te entiendo.

Miles de palabras, muchas sombras, nada.
Me agarras las manos intentas sacarme,
pero estoy mojada y resbalo,
gritas, pedís ayuda, pero es vano.
Me estoy hundiendo en este mar de lágrimas
que ya no son saladas, deshidratado de llorar
amores, ya no pido ayuda.

Entregada a la muerte,
dejo de respirar, no coordino mis latidos
y mis pulmones llenos de lágrimas están rendidos.
Lo que un día fui yo, es solo olvido.